·11 min de lectura·Reportaje

Cenabast pagó $231.847 por una jeringa de adalimumab y nueve días después pagó $56.000 por la misma dosis del mismo medicamento

La diferencia está en la marca. En junio de 2026, Cenabast compró 57.600 jeringas de Humira, el producto original de AbbVie, a $231.847 cada una. El 2 de julio compró 68.400 jeringas de Idacio, un biosimilar de la misma molécula y la misma dosis, a $56.000. Ambas compras se hicieron por trato directo, invocando la misma causal: material de continuidad de tratamiento. Ese mismo año, Cenabast había adjudicado adalimumab por licitación pública, con cuatro oferentes, a $28.890 la jeringa.

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Misma molécula, misma dosis, misma presentación, mismo comprador, nueve días de diferencia: $231.847 contra $56.000.

El 23 de junio de 2026, la Central de Abastecimiento del Sistema Nacional de Servicios de Salud (Cenabast) emitió la orden de compra 621-538-TD26 a AbbVie Productos Farmacéuticos Limitada: 57.600 jeringas de Humira, adalimumab 40 mg, a $231.847 cada una. La especificación que el propio organismo escribió en la orden empieza con una frase que se repite en decenas de compras: "MATERIAL DE CONTINUIDAD DE TRATAMIENTO".

Nueve días después, el 2 de julio, Cenabast emitió la orden 621-760-TD26 a Fresenius Kabi Chile: 68.400 jeringas de Idacio, también adalimumab 40 mg, a $56.000 cada una. La especificación arranca igual: "MATERIAL DE CONTINUIDAD DE TRATAMIENTO".

El adalimumab es el principio activo. Humira es la marca original de AbbVie; Idacio es un biosimilar, un medicamento biológico aprobado por la autoridad sanitaria como equivalente al de referencia. Para el mismo paciente, la misma dosis y la misma presentación, Cenabast pagó 4,1 veces más por la marca original.

El precio de referencia lo fijó el propio Cenabast

$231.847 contra $28.890: la jeringa comprada por trato directo cuesta 8 veces la que el mismo organismo adjudicó por licitación pública.

El punto de comparación no hay que ir a buscarlo afuera: está en las compras del mismo organismo. El 2 de mayo de 2025, Cenabast adjudicó la licitación pública 621-328-LR25 por 13.162 jeringas de adalimumab 40 mg a $28.890 cada una. La licitación tuvo cuatro oferentes.

No fue un caso aislado: otras dos licitaciones del mismo año, 621-219-LQ25 y 621-898-LQ25, también con cuatro oferentes cada una, adjudicaron el mismo producto a $33.500 y $29.500 la jeringa.

Es decir: existe un mercado competitivo para este medicamento y Cenabast lo usa. Cuando licita, cuatro empresas compiten y el precio queda cerca de los $30.000. Cuando compra por trato directo invocando continuidad de tratamiento, el precio de la marca original llega a $231.847.

Cuánto significa la diferencia

La cantidad es de 57.600 unidades y la especificación del comprador indica "cotizar por jeringa o autoinyector": el precio corresponde a la jeringa individual, no al envase. El total neto de la línea registrado en MercadoPúblico, $13.354.387.200, coincide exactamente con la multiplicación.

Tomando solo las dos órdenes de junio y julio de 2026, y valorizando las 57.600 jeringas de Humira al precio que Cenabast pagó nueve días después por el biosimilar:

  • 57.600 jeringas × $231.847 = $13.354.387.200 (lo efectivamente pagado, neto).
  • 57.600 jeringas × $56.000 = $3.225.600.000 (las mismas jeringas al precio del biosimilar comprado esa misma semana).
  • Diferencia: $10.128.787.200 — más de diez mil millones de pesos, unos US$10,5 millones — en una sola orden de compra.

El patrón se repite en otras moléculas

El adalimumab no es una excepción. El mismo esquema —comprar el producto de marca original por trato directo, a un múltiplo del biosimilar que el propio organismo adquiere en el mismo período— aparece en otros medicamentos biológicos de alto costo:

  • Etanercept 50 mg/ml: Enbrel (Wyeth/Pfizer) a $146.711 contra Erelzi (Sandoz) a $61.362 — 2,4 veces. La licitación del mismo producto quedó en $59.202.
  • Trastuzumab 440 mg: Herceptin (Roche) a $810.000 el 25 de mayo de 2026 contra Bisintex (Recalcine) a $320.000 el 19 de junio — 2,5 veces, con menos de un mes de diferencia.
  • Infliximab 100 mg: Remicade (J&J) a $198.000 contra Remsima (Celltrion) a $172.800.

Qué dice la norma, y qué dice el propio Cenabast

El propio Cenabast estimó en septiembre de 2025 un sobrecosto superior a $5.000 millones por este mecanismo. Un año después, el volumen de la marca original se había multiplicado.

El Decreto 661/2024, vigente desde el 12 de diciembre de 2024, endureció la causal de trato directo por proveedor único: exige acreditar que no exista un sustituto u otra alternativa razonable. Las compras de Humira, Enbrel, Remicade y Herceptin descritas acá son posteriores a esa norma, y todas tienen biosimilares con registro sanitario vigente en Chile — biosimilares que Cenabast compra.

El organismo, además, ya identificó el problema. En su informe "Análisis sobre la Estrategia de Adquisición y Dinámica de Mercado de Productos Biológicos y Biosimilares", de septiembre de 2025, Cenabast estimó que el mecanismo de continuidad de tratamiento generaba un sobrecosto de más de $5.000 millones solo en adalimumab.

Los datos posteriores a ese diagnóstico muestran que la brecha no se cerró. El volumen de Humira comprado por semestre pasó de 2.550 a 33.140 y luego a 64.410 unidades, mientras su precio subía levemente. Los biosimilares, en cambio, sí bajaron con el volumen: Idacio pasó de $81.000 a $56.000 la jeringa en el mismo período.

La explicación clínica que hay que examinar

La continuidad de tratamiento no es un invento administrativo: tiene fundamento clínico. En medicamentos biológicos, cambiar a un paciente estabilizado de un producto a otro —lo que se conoce como switch— es una decisión médica que en algunos casos se evita, especialmente en pacientes con respuesta consolidada o antecedentes de reacciones.

Esa es exactamente la pregunta que este reportaje deja abierta y no puede responder con datos de compras públicas: ¿cuántos pacientes están efectivamente en continuidad de tratamiento con Humira, y por qué su número crece? Una cohorte heredada de pacientes estabilizados debería mantenerse estable o disminuir con el tiempo. Un volumen que se multiplica por 25 en un año sugiere incorporación de pacientes nuevos, y a un paciente nuevo no se le aplica la continuidad.

Hay un segundo dato que pide explicación y no depende de la discusión clínica: Amgevita, que también es un biosimilar, se compró a $235.564 la jeringa — más caro que el propio Humira, y 4,2 veces el precio de Idacio, que es su equivalente directo. Ahí la continuidad de tratamiento no explica la diferencia.

Qué pide verificarse

Este reportaje describe lo que muestran las órdenes de compra publicadas por el propio Estado. No afirma que exista irregularidad: afirma que hay una diferencia de precio grande, sostenida y creciente, sobre un mecanismo que el propio organismo ya señaló como costoso. Para cerrar el análisis hace falta:

  • Las resoluciones fundadas de las órdenes 621-538-TD26, 621-1390-TD25 (Humira), 621-306-TD25 (Enbrel), 621-373-TD26 (Remicade) y 621-541-TD26 (Herceptin), que bajo el Decreto 661/2024 deben acreditar la inexistencia de sustituto razonable.
  • El número de pacientes en continuidad de tratamiento por cada molécula y su evolución, vía Ley de Transparencia a Cenabast y al Ministerio de Salud.
  • La postura del ISP y del Minsal sobre intercambiabilidad de biosimilares de adalimumab: si existe una guía clínica que desaconseje el switch, o si se trata de un criterio administrativo.
  • La explicación de por qué Amgevita, siendo biosimilar, se pagó por sobre el producto original.
  • El detalle de las compras del mismo producto Roche realizadas a través del intermediario Clinical Market S.A., que en tocilizumab aparecen con un sobreprecio consistente de alrededor del 23% respecto de la compra directa al laboratorio.

Nota metodológica

Las cifras provienen de las órdenes de compra y licitaciones publicadas en MercadoPúblico, contrastadas contra la API oficial de ChileCompra. Los precios unitarios corresponden al valor neto por jeringa o vial según consta en cada línea de la orden.

Una precisión importante sobre el método: el nombre de producto que trae el catálogo de compras públicas —el código ONU— no identifica de manera confiable el medicamento adquirido. Verificamos órdenes catalogadas como "Adalimumab" cuyo contenido real era golimumab o abatacept. Todas las comparaciones de este reportaje se hicieron sobre la especificación escrita por el comprador, que sí consigna marca, dosis y presentación, y solo entre productos de idéntica molécula y presentación.

Fuentes

Este artículo se construye a partir de datos públicos publicados por organismos del Estado chileno. Las afirmaciones se ciñen a lo que los documentos consignan; la interpretación y las preguntas planteadas son del editor. No constituye una imputación de irregularidad ni de fraude por parte de las personas o entidades mencionadas.